Jacob se sentó y le preguntó a Walter: —Walter, ¿no vas a ir a saludar?
—No, gracias —Walter sacudió la cabeza y luego dejó su teléfono a un lado, sirviéndose una copa de vino.
Él había dicho que no volvería a molestar a Mariana, y eso era definitivo.
Jacob suspiró, —Walter, ¿de verdad lo dejas así? ¿Acaso no le estás haciendo un favor a ese Vicente?
—Si ella cree que eso la hará feliz, no tengo nada que decir —Walter volvió a servirse otra copa y se la bebió de un trago.
Jacob guardó silencio.