—Hermana, me gusta —Yesenia abrazó el brazo de Mariana, mostrando un aire un poco infantil.
Mariana, con su atuendo realmente elegante y lujoso, parecía una reina.
Yesenia, por su parte, tenía un toque de pequeña princesa. Juntas, la diferencia era evidente. Pero lo que compartían era su belleza; especialmente sus ojos, brillantes y cautivadores.
—Te lo compraré, pero no este, ¿qué te parece si cambiamos por otro? —preguntó Mariana a Yesenia.
Yesenia parpadeó, mirándola.
De repente, ambas comenz