—Tú piensas que esto es algo que se puede olvidar, que no tiene importancia, porque quien se siente agraviado no eres tú —Mariana con los ojos enrojecidos, le gritó con firmeza.
Walter sonrió amargamente, avanzando un paso, con una mirada que se acercaba a la locura. —¿Cómo no voy a sentirme agraviado? Mariana, ¿crees que solo tú eres la que sufre?
—¡Yo soy la tonta que ha sido engañada, ¿cómo no voy a sentirme agraviada?! —su voz se volvió más baja, llena de desafío.
¿Cómo no iba a sentirse agr