Mariana miró el mensaje y, aunque Vicente no estaba frente a ella, podía sentir su sinceridad y seriedad.
Él había dicho que, con la primera nevada del invierno, le enviaba rosas con la esperanza de que le alegraran el día.
Esa ceremonia tan conmovedora realmente tocó su corazón.
Ese chico era realmente bueno.
Lamentablemente, no era el momento adecuado para ella.
Al pensarlo bien, cada uno de esos hombres era mejor que Walter. No entendía cómo había llegado a enamorarse de Walter en primer luga