Yesenia bufó, —Sí, sí, tú siempre tienes la razón.
Mariana no pareció impresionada y se encogió de hombros. —Bien, al menos lo sabes.
Yesenia puso los ojos en blanco, desde el fondo, despreciaba a Mariana.
Había oído que la diseñadora Mariposa era una chica que había alcanzado la fama desde joven. ¿Qué no daría por tenerla como hermana?
Así no tendría que suplicar a su equipo para que le pidieran prestada una alta costura de Mariposa.
—Ay, no sé si Mariposa tiene hermanas. ¡Ser la hermana de Mar