Boom.
De repente, unas luces brillantes iluminaron el cielo.
Un grupo de personas se asomó, sorprendidas.
Yesenia exclamó: —¡Son fuegos artificiales!
Y fue la primera en salir corriendo.
Al abrir la puerta, efectivamente, había fuegos artificiales, lanzados no muy lejos de ellos.
Tobías sonrió: —¡En Yacuanagua no se ven fuegos artificiales desde hace años! ¿Qué ocasión es esta?
Mariana, al ver a su padre feliz, también se sintió bien: —¡Es el cumpleaños de papá! Un buen día para celebrar.
Todos