—Mariana, no te preocupes. Ellos quieren conversar conmigo, y la verdad es que me encanta. ¿No es una gran oportunidad para intercambiar ideas? —Vicente sonreía, pareciendo bastante agradable.
Tobías cruzó los brazos. —Mira, Vicente no se queja, ¿por qué te preocupas tanto tú?
Mariana se quedó sin palabras.
¿Qué podía hacer?
Si Vicente disfrutaba ser el centro de atención, que se quedara allí.
—Yolanda ha regresado, voy a recogerla —Mariana tomó su abrigo.
Vicente se levantó de inmediato y pregu