Mariana esbozó una sonrisa irónica. —¿Qué quieres decir?
Catalina entrecerró los ojos. —¿Por qué no anunciar que te has casado?
Mariana se quedó sin palabras. Era una idea completamente absurda.
—Seguramente preguntará quién es; ¿qué voy a decir? —respondió Mariana.
—Puedes hacer que tu primo finja ser tu pareja. ¿Qué tan difícil puede ser? —Catalina estaba convencida de que su idea era brillante.
Mariana se rio. —Mamá, eso es Walter, el hombre más poderoso de la ciudad. No es tan fácil de engañ