Mariana se mostró muy cortés con Koldo.
Este empresario era astuto, hábil y audaz. Era alguien de quien podía aprender.
—El restaurante que ha elegido el señor Ortiz debe ser excelente —dijo Mariana con una sonrisa suave.
Eso hizo que Clara se sintiera insatisfecha. Soltó un quejido, fingiendo desdén. ¿No era muy severa en el instituto? ¿Por qué ahora se mostraba tan amable frente a Koldo?
¿Acaso se había enamorado de él?
Ese pensamiento solo aumentó la frustración de Clara.
Koldo dijo: —Gracias