Mariana llegó a casa, se duchó y se tumbó en la cama para descansar.
Inmediatamente le envió un mensaje a Yolanda, desahogándose sobre lo ocurrido esa noche.
Mariana: [¡Es absurdo, realmente absurdo! Esos dos hombres parecen estar compitiendo por un objeto. ¡Soy una persona, no un accesorio suyo! Y Walter, antes lo amé tanto y él no lo valoró; ahora viene a suplicarme de forma tan humillante, ¿de qué sirve? ¿Perdonarlo? ¿Es posible?]
Los signos de interrogación en su mensaje reflejaban a la perf