La brisa suave entraba por la ventana del coche, no fría, pero le helaba el corazón.
Walter se recostó en el respaldo, sacó su teléfono de manera instintiva y pensó en enviarle un mensaje a Mariana.
No sabía desde cuándo había empezado a convertirse en ese tipo molesto que no dejaba en paz a la otra.
Siempre quería escribirle a Mariana, incluso mientras trabajaba, se distraía pensando en ir a verla.
Parecía entender ahora las acciones insistentes de Mariana en el pasado.
No era sorprendente. Solo era una reacción a la preocupación por alguien.
Las personas en este mundo no son difíciles de controlar; lo complicado es controlar el propio corazón...
Walter observaba, sintiéndose particularmente pesado por dentro.
Sabía que había perdido a Mariana, que debía compensarla, pero frente a su evasión y su mirada fría, no tenía idea de qué hacer.
Su relación estaba estancada aquí.
No, tal vez solo era él quien estaba estancado.
Mariana seguía adelante...
Antes, él avanzaba y Mariana lo seguía d