Mariana miró a Vicente con sorpresa y luego sonrió. —Espero que tú también estés bien.
—Lo estaré, porque tengo un nuevo objetivo —él respondió.
Mariana frunció el ceño, sin entender a qué se refería.
Vicente la observó de perfil, con una leve sonrisa en los labios.
Sí, un nuevo objetivo.
No era porque Mariana lo hubiera salvado que le interesaba.
Sino que, en un sentido más profundo, había despertado su interés como un extraño.
Era joven, valiente en el amor y el odio, directa y sincera; ¿no me