—Vaya, mira cómo estás ahora, todo desaliñado. La verdad es que Mariana y ese Koldo parecen hacer buena pareja. ¡Solo que él es un poco mayor! —Jacob peló una mandarina y, antes de comerla, le cayó un cojín en la cabeza.
La mandarina se cayó al suelo.
Jacob se quejó: —¡Ay, ay, ay! ¡La mandarina no tiene la culpa! ¡Si tienes algo que decirme, no desperdicies mi fruta!
—Exactamente, vine a por ti —la voz de Walter era fría como el hielo.
Jacob rio. —Hablando en serio, ¿cómo va tu recuperación? ¿Cu