Nuestra patética discusión sirvió para desorientar a los sujetos y desbaratar el círculo en el que nos metieron, y la varilla en mis manos fue de gran ayuda. Más, no fue suficiente, me atraparon y lanzaron contra la pared, caí pesadamente sobre unos escombros y grito de dolor, antes de que me levanten tirándome del cabello.
Eso provocó que Esteban desvié la mirada y la navaja lo roce, eso parece desde mi ángulo.
“¡Esteban!” grito por impulso al ver su gesto de dolor.
En eso puede dar un pisotón