Justo el auto se detiene por el cambio de luces de un semáforo, sin pensar en lo que hago, abandono el auto rápido. La parada de buses esta a unas cuadras y a pesar de saber que esa zona no es del todo buena, tiento al destino.
—¿A dónde crees que vas? —grita.
—Lejos de ti.
—Sube al auto.
—Vete a la mierda—grito acelerando el paso.
—¡Jenny! — me llama una y otra vez, en tanto me alejo, dejando el dedo medio en alto.
¿Qué puede pasar? Ya estoy cerca de la estación, hay mucha gente y también un g