—Quince años atrás—
Para mi décimo cumpleaños, papá nos llevó a Curití, un lugar que resonaba en mi mente como un paraíso por descubrir. Aquel viaje prometía ser la culminación de meses de ilusiones y expectativas. Los días transcurrieron como un sueño hecho realidad, entre el resplandor del sol que acariciaba nuestra piel y la danza frenética de la lluvia que pintaba de frescura cada rincón del paisaje. Era como si la naturaleza misma estuviera celebrando con nosotros, convirtiendo nuestras co