DIMITRI
—¿Qué piensas? —pregunta Salvatore, extendiendo su mano para abarcar toda la casa.
—Es… acogedora. —Nunca me imaginé a mí mismo en un hogar como este, pero ahora que estamos empezando nuestra familia de verdad, tiene sentido—. La cama enorme en su habitación es un buen detalle. —Suelto una risita, abro mi encendedor y enciendo un cigarro.
Él sonríe de lado. —Imaginé que te gustaría, casi tanto como el sótano.
Levanto la cabeza. —¿Sótano?
—Sótano. —Asiente—. Para convertirlo en tu mazmor