Liana
Corro por las calles, eternamente agradecido por los zapatos de cuero suaves que
Me compró. Los franceses no corren; se mueven lentamente por las calles como
crema que se vierte de una jarra. Obtengo muchos looks extraños y divertidos, pero
No te detengas.
No sé a dónde voy. No sé cómo voy a llegar a casa.
Sé que no puedo estar con él.
Sus palabras pasan por mi mente, sin importar cuánto trate de calmarlas.
Nuevo México. El desierto. Pintura verde. Golpea y corre.
La bilis se eleva en mi