Capítulo 2
Tengo que conocerla en exactamente treinta y seis horas.
La oscuridad viene hacia mí como un peso. No es niebla; es algo que se tensa, lento y deliberado, alrededor de mi pecho hasta que la respiración se siente como una invasión. Mis extremidades se vuelven pesadas, inútiles. Entonces el sonido - mis propios gritos, crudos y sobresaltados - me rasga erguidos.
Maldito sueño. Controlar los mercados y los hombres y seguir siendo rehén de mi propia cabeza es exasperante.
El sueño deja d