Scarlett hubiera preferido que la cama se la tragara entera antes que salir y enfrentarse a todo el drama en su vida. Pero, ¿cuándo se le cumplían sus deseos?
No habían pasado un par de minutos desde que Johnny Vanderbilt y Sebastián abandonaron la habitación cuando la puerta se abrió de golpe nuevamente. Scarlett se incorporó en la cama y se encogió nerviosa, temiendo que los tipos enviados por Ava hubieran regresado.
Pero era Lilith.
—¡¿Dónde has estado?! —Exclamó Scarlett, aliviada.
Estaba ta