Capítulo 32: Miedos y recuerdos.
Narra Ithiliel:
—Señora, ¿Hoy saldrá a tomar su desayuno?, ¿O prefiere que se lo sirvan en sus aposentos? —
Escuché que Atka me preguntaba aquello desde el otro lado de la puerta. Yo no era tonta, así que sabía bien lo que pasaba afuera; en mi imprudencia había permitido que todos en la mansión sintieran ese aroma peculiar que emanó desde mí, aquella tarde en que Arien y yo estuvimos en las caballerizas, y todos estaban ya especulando sobre mí y sobre el Alfa. Habían pasado dos días desde que o