— Estoy dejando tema de conversación para nuestra cita — expresó Elena un poco insegura—, es incómodo ver la cara de la gente cuando digo que soy divorciada, si no es cara de “oh pobrecita, tan joven”…Es la mueca de “Dios, que cuaima será esa”.
— ¿Qué cara puse yo?
Elena tomó un momento para contestar mientras bebía jugo y miraba a Pablo comer.
— No hiciste ninguna de las muecas habituales, no sé qué piensas, sabes cubrir tus emociones.
Esta vez fue Pablo quien hizo la pausa