Capítulo 37.
Le dio la orden a Hermes de llevar la información a ella, mientras sacaba a su tigre, dándole auténtica libertad, aún sabiendo lo peligroso que era. Lo dejó moverse por toda la casa junto, saliendo esa tarde hacia la mansión Crown con ambos animales, en donde Anthony ya esperaba por él.
El tigre alertó a los perros que estaban en el lugar, pero este con un rugido saltó del vehículo, alzando la ceja del Ángel de la muerte en el proceso.
—¿Andamos buscando riesgos? —avanzaron hacia el sitio de