Los guardaespaldas llegaron rápido, empujaron la puerta y agarraron a Galilea temblando para llevarla al hospital, como les indicaron. Ella pataleaba con todas sus fuerzas, pero los guardaespaldas estaban bien entrenados, así que no le fue posible escapar.
Mientras la arrastraban fuera de la habitación, Galilea gritó a viva voz:
—Joseph, tú dices que solo amas a Elowen, pero hemos pasado tantas noches juntos, ¿en verdad no sientes nada por mí? ¡Tú también dijiste que me amabas!
Joseph no mostr