Capítulo10
En la casa de Galilea, la mujer seguía rogando hasta que Joseph la dejó ir.

Él la agarró por la muñeca, con voz grave.

—¿Estás embarazada y aún no te comportas? —preguntó, reprochándole.

Galilea se apoyó en su pecho, su voz era suave y un poco coqueta.

—Es que no quería que te sintieras mal.

Joseph se rio un poco y le pellizcó la mejilla.

—Creo que lo que pasa es que estás celosa.

Galilea suspiró y apartó la mirada, con tono amargo.

—¿Vas a dejarme a mí y a tu hijo para casarte con otra mujer? ¿
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