La misión

Veinticuatro horas más tarde, Lizzi se estaba esmerando de lo lindo en su entrenamiento en un intento de olvidar todo lo que había ocurrido en el día de ayer. Llevaba ya unas horas entrenando fuerte y estaba empezando a agotarse de verdad.

—Más alto —le índica Maya secamente.

En esos instantes, la mercenaria se encontraba practicando las patadas altas para mejorar su ataque físico.

Así pues, Lizzi repite el movimiento subiendo más la pierna como le había indicado el dr

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