Punto de vista de Juan
Apenas el sol se asomaba por el horizonte cuando sentí la presencia de Lino antes de verlo. Gemí, parpadeando para apartar el sueño de mis ojos mientras él rondaba junto a la cama, recorriéndome con la mirada como si buscara cualquier señal de angustia.
"Buenos días", murmuré, intentando ignorar la opresión en el pecho. No era dolor, no como antes, sino una molestia persistente que me hacía ser cautelosa.
"Buenos días", respondió Lino con una voz inusualmente suave. Ya es