Punto de vista de Juan
Me desperté sobresaltado, con el corazón aún acelerado por la pesadilla. Los ecos de la voz de mi padre y el latigazo se desvanecieron, reemplazados por la escalofriante realidad de un cuchillo frío contra mi cuello. La transición del terror de mi sueño al horror de la realidad fue imperceptible, y me costaba distinguir dónde terminaba uno y dónde empezaba el otro.
Un escalofrío me recorrió la espalda mientras bajaba la mirada lentamente, intentando ver quién sostenía el