Punto de vista de Juan
Estábamos sentados en el coche en silencio. Fuera de la ventana, se veía un hermoso atardecer. Me abrigué con mi abrigo, cuya tela susurraba suavemente en el silencio. Me giré un poco para mirarlo. El brillo del salpicadero iluminaba cálidamente su perfil; sus ojos estaban fijos en la carretera. Los edificios se deslizaban a mi alrededor, sus contornos difuminados por la luz del atardecer, mientras el parpadeo ocasional de una farola iluminaba su expresión pensativa.
Mien