Punto de vista de Juan
Odiaba los hospitales; siempre me recordaban los peores momentos de mi vida. Las heridas de mi padre. Mi madre y la muerte que me había rodeado como una nube.
La puerta automática se abrió al entrar. Sentía la mirada del guardia sobre mí mientras me movía con la mayor gracia posible. Espalda recta, cabello recogido en un moño alto, pero siempre he sido tímido, así que era muy probable que pareciera un niño aprendiendo a caminar.
El hospital era un lugar estéril y clínico,