Capítulo 130
Las horas se arrastraban en la sala de espera, cada minuto con más fuerza que el anterior. Caminaba de un lado a otro, incapaz de quedarme quieta. Enzo se había ido a atender más llamadas, intentando mover los hilos y asegurarse de que todo saliera bien con la cirugía de Alex. Las enfermeras de recepción me miraban de vez en cuando, susurrando entre sí, sin molestarse en ocultar las miradas que me lanzaban.
Cuando me acerqué a una de ellas, una joven pelirroja recogida en una colet