POV DE LIANA
Cuando abrí los ojos, el lugar olía mal, como a algo podrido, y tenía todo el cuerpo adolorido, como si hubiera pasado demasiado tiempo tirada en el suelo duro y frío. La cabeza me palpitaba, tenía la garganta seca y, antes de que pudiera siquiera intentar incorporarme, me di cuenta de que no estaba sola. El corazón me dio un brinco, mis ojos se acostumbraron a la oscuridad y fue entonces cuando los vi: tres hombres. Tres hombres viejos, rudos y aterradores, con rostros que parecía