POV DE LIANA
Al principio no pude moverme. Tenía las piernas entumecidas, el corazón desbocado y el cuerpo entero todavía vibrando por todo lo que acababa de pasar. Me quedé ahí, apenas sujetándome del borde del lavabo, sin saber si iba a llorar, a gritar o simplemente a derrumbarme.
Era como si ni siquiera pudiera pensar con claridad.
Mi cuerpo seguía demasiado caliente. Cada nervio estaba despierto, encendido, como si su tacto hubiera dejado una marca a fuego bajo mi piel. Todo seguía ahí.