POV DE LIANA
—Liana.
Ya iba a mitad del pasillo, intentando respirar y fracasando estrepitosamente, con las manos temblando mientras trataban de secar las lágrimas que no dejaban de caerme, cuando oí que alguien me llamaba por mi nombre. Me quedé helada, no por reconocer la voz, sino porque de verdad no esperaba que nadie se fijara en mí en ese momento, y mucho menos que me hablara.
Me giré, despacio, con reticencia, y cuando vi al hombre que estaba ahí, un desconocido de ojos oscuros y mandí