49. ...ME PARECIÓ VER A...
Llegando el anochecer, lo dolores de Sarah, van en aumento al igual que la preocupación de Marcos, cada vez que ve a su esposa soportarlos; la distancia entre las contracciones se ha acortado, pero aún no cumplen con el tiempo que dijo la doctora.
—No soporto verte así, mi bonita. Vayamos al hospital —vuelve a insistirle el hombre—. Vamos, por favor.
Sarah se queda pensativa mirando a su preocupado esposo y luego de unos segundos asiente.
—Está bien.
•••
En el camino,