—¡Seguro que sospecha que tienes otro hombre afuera! Un hombre así es mezquino y no vale la pena casarse con él.
Regina se limpió con sutileza la boca y le dijo:
—¡Déjalo y búscate a otra persona!
—¿A quién?
—Creo que mi hermano no estaría mal. ¿Qué tal si lo intentas con él?
Las palabras de Regina fueron tan directas que Marina casi escupió su café al instante:
—Mejor no, no creo que sea el adecuado.
—¿Por qué no? ¿No es guapo mi hermano? ¡Es mucho más atractivo que Sergio!
—No he dicho que n