Al día siguiente, cuando Marina llegó a su respectiva aula, vio a Sofía, con un vestido blanco, parada en la puerta, aparentemente estaba esperando a alguien. Después de lo ocurrido ayer, Marina no tenía intención alguna de volver a tener contacto con Sofía, así que fingió no verla y se dirigió en ese momento directo hacia adentro del aula.
—¡Señorita Sánchez! —la llamó Sofía apresurada.
Marina se detuvo por un instante y la miró con frialdad:
—¿Qué quieres?
Sofía mordió con rabia sus labios, c