—Lo siento mucho, pero los visitantes al complejo necesitan verificación de identidad y permiso del propietario para entrar —insistió con firmeza el guardia de seguridad.
Lorena exclamó frustrada:
—Nunca he oído hablar de tener que verificar la identidad para visitar a una amiga. Te dije que en verdad ella es mi amiga, ¡somos de la misma universidad!
—Lamento las molestias causadas, pero tendría que pedirle que nos llame para poder permitirle la entrada —respondió en ese instante el guardia, ya