Capítulo52
Marina sacó en ese momento su teléfono, que había estado en completo silencio todo el camino. Al encenderlo, vio dos llamadas perdidas de su tío.

Marina levantó una ceja asombrada:

—Las noticias vuelan.

Felipe, curioso, le preguntó:

—¿Quién es?

—Mi tío —respondió Marina.

—Hoy no regresaré a la uni. Tal vez necesite que ustedes dos me lleven de regreso a la casa de los Sánchez.

Ambos lo entendieron de inmediato. Las buenas noticias siempre atraen a los interesados en compartir el beneficio.

Xa
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