Marina sacó en ese momento su teléfono, que había estado en completo silencio todo el camino. Al encenderlo, vio dos llamadas perdidas de su tío.
Marina levantó una ceja asombrada:
—Las noticias vuelan.
Felipe, curioso, le preguntó:
—¿Quién es?
—Mi tío —respondió Marina.
—Hoy no regresaré a la uni. Tal vez necesite que ustedes dos me lleven de regreso a la casa de los Sánchez.
Ambos lo entendieron de inmediato. Las buenas noticias siempre atraen a los interesados en compartir el beneficio.
Xa