Alejandro frunció en ese momento el ceño y se volteó, viendo a Sergio sosteniendo un paraguas.
Aparte de su hermano, pocas personas en Hermosavilla tenían una presencia tan imponente.
—¿Sergio?
Alejandro soltó una risita sarcástica.
—¿Por qué debería soltarla?
—Porque soy su esposo.
Los ojos de Sergio, muy profundos y oscuros irradiaban una peligrosa amenaza.
Al escuchar la palabra "esposo," Alejandro se quedó totalmente petrificado.
Sergio dejó caer el paraguas al instante tomó a Marina de lo