La fortaleza Vorlak estaba cubierta por un silencio tenso. Los portadores habían sobrevivido al asalto masivo, pero Ciel sabía que la sombra no se había rendido. Esta vez, su enemigo no atacaría con fuerza bruta ni ilusiones generales: apuntaría directamente a sus mentes, a sus miedos y secretos más profundos.
—Prepárense —dijo Ciel, mirando a Ian, Jordan y los jóvenes portadores—. La sombra conoce nuestros movimientos, nuestras memorias y nuestras estrategias. Su próximo ataque será personal: