El bosque seguía envuelto en un silencio quebrado solo por la lluvia. Ciel caminaba al lado de Jordan, sin pronunciar palabra. Cada paso hundía sus pies en el barro, cada respiración era una batalla entre el miedo y el cansancio.
El vampiro la observaba con una mezcla de respeto y algo más profundo. Su instinto quería protegerla, pero también quería entenderla. Había visto miles de almas perdidas a lo largo de los siglos, pero ninguna como la suya: un corazón que brillaba entre la oscuridad.
—¿