Las rosas tienen espinas.
**AVA DUVAL**
Su mirada era intensa, su concentración casi como la de un halcón. Cada disparo rasgaba el aire y acertaba directamente en el corazón de los muñecos. El sudor le rodaba por la mandíbula mientras disparaba otro tiro. El chaleco negro se adhería a su torso, y cada movimiento de sus brazos estiraba los músculos bajo su piel iluminada por el sol.
Su respiración era profunda, y cada vez que jadeaba buscando aire, mi estómago daba un vuelco.
*Maldito bastardo.*
¿Cómo podía verse tan maj