**AVA DUVAL**
Estaba rodeada de una densa oscuridad. El olor a hierro oxidado flotaba en el aire, dificultándome distinguir el entorno. La tela alrededor de mis ojos me irritaba la piel, provocándome un ardor tan intenso que tuve que cerrarlos por completo.
Ambas manos estaban atadas detrás de la silla en la que me habían colocado. La cuerda me cortaba la piel, pero tras pasar la noche allí, ya me había acostumbrado al dolor punzante.
El frío me atravesaba la piel, el cuerpo me temblaba, pero