**ETHAN COLE**
Me senté con las piernas cruzadas, mirando con furia a la persona que estaba sentada al otro lado de la mesa.
Cabello plateado. Ojos grises y una audacia de la que no lograba identificar el origen.
Felix.
Acercó el borde de la taza de té a sus labios y dio un largo sorbo.
Sabía que estaba agotando mi paciencia.
Mi mano se dirigió hacia la pistola y, en ese momento, la taza golpeó con firmeza la mesa.
—Niko, ¿cuánto tiempo ha pasado? ¡Confío en que estés pasando un día