El tormento de Edgardo

Por Evangelina

En otro momento yo hubiera llamado a Candela para que comparta alguna actividad con el grupo, pero en este momento rogaba porque no aparezca.

Solo vino en un momento y me di cuenta el tormento que tenía Edgardo en su mirada y como miraba a Sergio y a su pequeña hija.

Rogaba que se controlara, Candela agarró dos porciones de torta y volvió a su habitación.

La que no volvió a hablar, fue Jimena, pobre mujer, pero ella eligió perdonar una y otra vez, no vale la pena tener un hombre
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