Parte 2. Capítulo 4. La pesadilla.
Al abrir los ojos se encontró rodeada de naturaleza muerta. Árboles secos y deshojados extendían sus ramas sobre ella como si fueran garras de largos dedos y los rayos del sol estaban siendo bloqueados por un humo espeso, que parecía emerger de la tierra, e invadían el lugar con una penumbra asfixiante.
Al bajar el rostro, Isabel pudo divisar en el suelo erosionado la forma difusa de un sendero que se perdía entre matorrales. Con más curiosidad que temor lo siguió.
Los bucles castaños se le enr