Parte 2. Capítulo 34. Confía en mí
Javier cruzó la parte lateral de la casa de Baudilio hasta llegar al patio trasero. Isabel caminaba junto a él, tomada de su mano. Observaba todo con atención.
Al ver que el joven se acercaba a la puerta dispuesto a abrir como si aquella fuera su propia casa, lo detuvo.
—¿No llamarás antes de entrar?
—Ya sabe que estamos aquí —respondió él con una sonrisa.
Al abrir, el intenso olor del café recién hecho le llenó los pulmones. La habitación estaba sumida en las sombras.
A pesar de que era espaci