Parte 2. Capítulo 33. La selva
—¡Guaooo! ¿Esta es tu casa? —preguntó Jesenia con emoción. Al estacionar el auto a un costado de la vivienda, la chica se bajó para observar con más detalle el lugar.
—Recuerdas esta casa, ¿cierto? —le preguntó él a Isabel, quien se mantenía muda, con los ojos fijos en la vivienda.
El hogar era más grande de lo que recordaba. Tres escalones daban entrada a un pórtico largo que ocupaba toda la parte delantera, precedidos por un borde de piedras de río que la hacían parecer una fortaleza.
Los gra