Parte 2. Capítulo 14. Leyendas
Antes de que llegaran los mesoneros con lo solicitado, Isabel tomó la mano de Javier por debajo de la mesa.
El contacto le trasmitió una sensación agradable que le parecía haberla experimentado en alguna otra ocasión.
—Me alegra que hayas venido —le confesó.
Javier apretó el agarre y entrelazó los dedos.
—Después de la cena, ¿podemos dar juntos un paseo? En privado —preguntó.
Ella asintió con la cabeza, llena de expectativas.
La cena discurrió sin contratiempos, entre conversaciones triviales.